Ni artista, ni arquitecto, ni banquero. Mamá, quiero ser agricultor. La alta tasa de paro juvenil y la ausencia de alternativas laborales ha empujado a los jóvenes a mirar al campo como una alternativa de futuro y que digan aquello de mama quiero ser agricultor.

Una realidad palpable en la provincia de León donde la incorporación de jóvenes al sector agrario y ganadero se ha disparado. Tan sólo en este año han sido 105 jóvenes los que se han incorporado al campo y que en los dos últimos años se elevan hasta los casi 200.

Un dato que contrasta con la incorporación que se venía sucediendo en los años precedentes donde se incorporan una media anual de entre cinco y diez jóvenes frente a las 250 jubilaciones que se registraban en la provincia.

Concretamente, en el 2010 tan sólo el 5% de los agricultores y ganaderos de la provincia se encontraban por debajo de los 35 años mientras que más del 50% superaban los 55 años. Una tendencia que sin embargo está cambiando con la crisis económica, garantizando, además, el relevo generación en el sector agrario y ganadero.

Tras el estallido inmobiliario que frenó la incorporación y ante la elevada tasa de paro juvenil y la falta de alternativas laborales, cada vez son más los jóvenes leoneses ven una oportunidad en la ganadería y la agricultura, sectores con enorme peso en la provincia y “del que ninguna generación, ningún gobierno y ni cultura puede prescindir de ellos”.

Así lo entiende Matías Llorente, secretario provincial Ugal-UPA, que insiste en la necesidad de que las administraciones faciliten el acceso de los jóvenes al campo y de que exista un control férreo de las ayudas.

“ Si se apuesta por la incorporación se le deben de dar facilidades con derechos de tierra o de ganado y vía préstamos. Hay posibilidades de futuro y de desarrollo por ello es necesario allanar el camino de los ganaderos y agricultores del futuro ”.

Alejandró abrió hace algo menos de un año su propia granja de pollos.

Alejandro, 22 años, 32.000 pollos

Jóvenes como Alejandro, natural de Laguna de Negrillos y que, con apenas 22 años es propietario de una granja de 32.000 pollos. Siguiendo los pasos de su padre, agricultor de maíz, vio en el campo una oportunidad laboral.

“Me gusta el campo, lo llevo en la sangre”, asegura Alejandro, que tras mucho papeleo y encajes de bolillos para cuadra cuentas vio como el pasado mes de octubre su sueño comenzaba a echar a andar.

32.000 pollos en una nave del tamaño de dos campos de fútbol y completamente automatizada, una realidad que se ha convertido en el día a día de este joven que sin embargo no oculta las dificultades y la dureza que entrañan la agricultura y la ganadería.

Sectores que, en medio de una crisis económica sin precedentes, han brindado la oportunidad a muchos jóvenes leoneses que, incluso con titulación universitaria, han echado la vista atrás a un campo que es una motor de desarrollo incuestionable para la provincia y el país.

Granja de 32.000 pollos propiedad de Alejandro, un joven ganadero.

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